LOS TRATADOS DE LIBRE COMERCIO Y SU IMPACTO SOBRE LA INMIGRACION A LOS ESTADOS UNIDOS

 

LOS TRATADOS DE LIBRE COMERCIO Y SU IMPACTO SOBRE LA INMIGRACION A LOS ESTADOS UNIDOS

 

POR: Ricardo Skerrett

 

Miembro, Asociación Americana de Abogados de Inmigración

 

                  www.ricardoskerrettimmigration.com

 

                 Los tratados y acuerdos comerciales constituyen un factor permanente en la historia norteamericana. Comenzando con los acuerdos comerciales entre los indios americanos y los colonos, y el Tratado de Comercio entre EE.UU. y Francia en el 1788, los tratados y acuerdos de comercio implícitamente son un reconocimiento mutuo de la soberanía nacional de los países contratantes. Los acuerdos de libre comercio (“free trade agreements” o “FTA” por sus siglas en inglés) fortalecen y desarrollan las relaciones comerciales de EE.UU. con otras naciones y ayudan a promover el libre comercio reduciendo y eliminando barreras tales como tarifas y cuotas en el mercadeo de bienes, servicios e inversiones. Existen disposiciones en estos acuerdos que influencian y afectan el status de los ciudadanos de las naciones contratantes. Es lógico que al eliminarse las barreras al libre comercio se reduzcan los obstáculos migratorios.

 

En este hemisferio EE.UU. ha firmado acuerdos bilaterales con Canadá y México (NAFTA), Chile y Panamá. Actualmente la administración Bush y el Congreso están gestionando la ratificación el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, que incluirá todas las naciones en el hemisferio occidental con la excepción de Cuba. El acuerdo bilateral con las naciones centro americanas (CAFTA) de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua (que ahora incluye también a la República Dominicana) fue aprobado por el Senado federal y está siendo considerado por la Cámara de Representantes federal. El tratado de libre comercio con los países andinos (Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia), algunas disposiciones las cuales están en vigor y otras no, será absorbido por el tratado de las Américas.

 

El acuerdo con Chile fue firmado en ley por el Presidente Bush el 3 de septiembre del 2003, con fecha de efectividad del 1 de enero del 2004. Dicho acuerdo contiene las siguientes disposiciones, muchas de las cuales son parecidas a otros tratados ya en efecto o en proceso de negociación o ratificación:

 

Más del 85% del comercio bilateral de productos industriales y de consumo está libre de tarifas y arbitrios, y el resto de las tarifas serán eliminadas en cuatro años. Esto beneficiará a sectores de exportación en EE.UU. en las áreas agrícolas y de equipos de construcción, automóviles y partes de autos, computadoras y tecnología, equipos médicos, y productos de papel. El impuesto chileno sobre carros de lujo norteamericanos será eliminado gradualmente.

 

Más acceso al mercado chileno para bancos, compañías de seguro, compañías de telecomunicaciones, casas de corretaje, servicios de envío y profesionales de EE.UU. Las compañías norteamericanas podrán ofrecer servicios a los participantes del programa de pensiones privatizado de Chile.

 

Protección a la propiedad intelectual, patentes y secretos de negocio de productos digitales y programas de computación.

 

Ambos países se comprometen a hacer cumplir sus respectivas leyes laborales y de protección ambiental. El tratado incluye disposiciones de penalidades monetarias para hacer cumplir estas leyes.

 

 

 

Lo innovador del tratado entre Chile y EE.UU. es que crea una nueva categoría de visa de no inmigrante para los profesionales de Chile que vienen a trabajar a EE.UU., la visa H-1B1. El tratado establece la creación de 1,400 visas para los nacionales de Chile, sujeto desafortunadamente al tope anual de 65,000 visas H-1B. Los chilenos aún tendrán disponibles las visas B1B2 de turista y/o negocios y L de transferencia de ejecutivo en adición a esta nueva visa. Lo novel de la visa es que está disponible a personas que no poseen un grado post secundario o equivalente pero que vienen a trabajar como gerentes agrícolas, terapistas físicos o ajustadores de reclamaciones de desastres. Además, consultores gerenciales que poseen un grado en otra que no sea su área de especialidad podrán solicitar clasificación bajo la nueva visa presentando documentación alterna que refleje experiencia en el área de especialización. La visa, sin embargo, posee otras limitaciones: hay que renovarla anualmente, no sirve como mecanismo para obtener la residencia legal permanente, y el patrono tiene que cumplir con los demás requisitos de las visas H-1B en cuanto a salario y que no se están desplazando trabajadores norteamericanos.

 

Al momento, el servicio de inmigración (“CIS”) no está ni remotamente cerca de que se agoten estas visas. Con niveles históricamente bajos de inmigración, es muy poco probable que la inmigración chilena a EE.UU. aumente considerablemente, pues Chile goza de una economía fuerte ya que es el principal suplidor de cobre y otros metales.

 

El propósito de estos tratados es que las naciones continúen prosperando y creciendo económicamente, para así disminuir el flujo de la inmigración ilegal. Pero, existe gran oposición en los EE.UU. a la aprobación de los mismos, particularmente por grupos de intereses particulares tales como sectores proteccionistas y algunas uniones. Los detractores afirman que NAFTA ha ocasionado la pérdida de 700,000 empleos en EE.UU. y ha aumentado el nivel de pobreza en México. Según estos detractores, CAFTA y los otros acuerdos propuestos tendrán el efecto de agravar una pesadilla económica.

 

A corto plazo, los tratados de libre comercio pueden causar un desbalance económico. Sin embargo, a largo plazo no cabe duda que los tratados de libre comercio fomentarán el desarrollo económico de toda la región con la eliminación de tarifas y cuotas que no son más que barreras artificiales que no fomentan el libre flujo de comercio.


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