ELEMENTOS INDISPENSABLES PARA LOGRAR LA APROBACION DE UNA REFORMA DE INMIGRACION

ELEMENTOS INDISPENSABLES PARA LOGRAR LA APROBACION DE UNA REFORMA DE INMIGRACION

POR: Ricardo Skerrett

          Miembro, Asociación Americana de Abogados de Inmigración

          www.ricardoskerrettimmigration.com

La victoria electoral contundente del Partido Demócrata pone de relieve y en primer plano nuevamente la aprobación de una reforma comprensiva de inmigración. El Presidente electo Barack Obama obtuvo el 67% del voto hispano, lo cual refleja diáfanamente el cambio que el electorado hispano anhela y la frustración con las promesas incumplidas del Partido Republicano de aprobar una reforma migratoria. Yo pronostico que para el verano que viene va a comenzar a debatirse en el Congreso una reforma de inmigración.

Pero, según he concluido en el pasado, cualquier posibilidad de que se apruebe una reforma depende de que se logre un balance de intereses.

                 Los principios que deben guiar una reforma que tenga posibilidad de ser aprobada son: primero, se tienen que implementar las leyes en la frontera y en el lugar de trabajo de manera justa y uniforme, o sea, a todos por igual; segundo, los programas de trabajadores temporeros no deben ser utilizados para crear una clase permanente de trabajadores indigentes de segunda categoría; y, tercero, cualquier reforma debe estar diseñada para funcionar y no meramente para crear otra burocracia gubernamental.

Por lo tanto, una reforma de inmigración debe ser exhaustiva. Específicamente, debe simultáneamente crear avenidas legales para que los inmigrantes puedan entrar a los EE.UU.; debe permitir a aquellos que ya se encuentran aquí legalizarse; debe corregir y eliminar los retrasos endémicos del Servicio de Inmigración en las peticiones familiares y de patronos; y, debe crear e implementar un sistema adecuado y eficaz de seguridad en la frontera.

                 Pero hay que tener mucho cuidado. Una reforma de inmigración está destinada a fracasar si pretende ser una repetición de la amnistía del 1986. Ante los ojos de una mayoría del electorado, la amnistía del 1986 fue un fracaso, ayudó a incrementar la inmigración ilegal e injustamente premió a los indocumentados con una legalización y la oportunidad de obtener la ciudadanía americana. Una reforma también tiene que tomar en consideración que hay muchos inmigrantes legales en este país que han seguido los procedimientos tortuosos de inmigración para poder inmigrar, obtener visas de trabajo, la residencia permanente y la ciudadanía americana. No sería justo que una reforma legalice a los inmigrantes indocumentados y los equipare legalmente con aquellos que se han sometido a los procedimientos de inmigración y que tienen o han tenido casos pendientes frente a las autoridades de inmigración.

                 Una reforma de inmigración no debe ser percibida como un regalo de la ciudadanía americana. Para que una reforma tenga oportunidad de ser aprobada en ley, debe ser percibida como un intento de corregir deficiencias en el sistema de manera que nuestras leyes reflejen la realidad económica de las fuerzas del mercado que generan el flujo de inmigración.

La reforma fracasada aprobada por el Senado en el 2006 que incorporó el proyecto McCain-Kennedy creaba un programa de legalización merecida (‘’earned legalization”) para aquellos indocumentados que trabajan, pagan contribuciones, obedecen la ley y el orden y contribuyen a nuestra sociedad. Establecía un sistema mediante el cual los trabajadores se registrarían con el gobierno, pagarían una multa sustancial, se someterían a una investigación de antecedentes penales (‘’background check”), y con el transcurso del tiempo obtendrían la residencia permanente. Hubiera creado un nuevo programa para trabajadores temporeros e implementaba un programa de ajuste para los trabajadores agrícolas. La reforma del 2006 también incorporaba las disposiciones del DREAM ACT para permitir a los estudiantes hijos de inmigrantes indocumentados que se han graduado de escuela superior y que no tienen antecedentes penales asistir a la universidad y legalizar sus status.

 El proyecto perseguía proteger la seguridad nacional legalizando a los indocumentados permitiendo así que las agencias gubernamentales enfocaran sus esfuerzos hacia la captura de terroristas y criminales en vez de trabajadores y sus familias.

                 La reforma fracasada del 2006 contenía los elementos necesarios de un cambio positivo, pues fomentaba la reunificación de familias incluyendo a cónyuges e hijos solteros menores de 21 años, no tenía límites numéricos, y las exclusiones por estar fuera de status eran obviadas en gran medida. Confiemos que este sea el punto de partida para la tan esperada reforma de inmigración.

                                  Logísticamente es imposible, y el gobierno no tiene los recursos, para deportar 12 millones de indocumentados. Hay que implementar un sistema de inmigración que refleje las necesidades de la economía de este país y que permita a estos inmigrantes salir de las penumbras de la economía subterránea que únicamente engendra problemas de seguridad y de salud pública.

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