CONSECUENCIAS MIGRATORIAS DEL FRAUDE MATRIMONIAL Y DE MENTIR A SU ABOGADO

CONSECUENCIAS MIGRATORIAS DEL FRAUDE MATRIMONIAL Y DE MENTIR A SU ABOGADO

 POR: Ricardo Skerrett

 Miembro, Asociación Americana de Abogados de Inmigración

 www.ricardoskerrettimmigration.com

 Nos escribe una mujer dominicana con la siguiente interrogante: “Me casé con un ciudadano americano por papeles pero nos divorciamos antes de la entrevista del ajuste de status. Quiero contratar a un abogado para que me represente y solicite una exención (“waiver”) ya que estuvimos casados por más de tres años pero no me atrevo decirle la verdad, que fue un matrimonio por conveniencia. ¿Qué debo hacer?”

Contestación- El mentirle a su abogado puede conllevar consecuencias nefastas, pues el abogado no va a tener todas las herramientas disponibles para poder asesorarla adecuadamente. Yo siempre he dicho que ocultarle la verdad a su abogado es el equivalente de mentirle a un sacerdote durante una confesión: la persona se hunde aún más. No vale la pena contratar a un abogado si no va a ser cándido con éste. Recuerde que existe lo que se llama el privilegio abogado-cliente: todo lo que un cliente le divulga a un abogado es confidencial, y el abogado está impedido legal y éticamente de divulgar información suministrada por su cliente, aunque se trate de la confesión de un crimen. Este privilegio es tan estricto y tan absoluto que el abogado responde con su título si viola el privilegio.

                 Yo tuve un caso muy similar a la pregunta objeto de este artículo. Acude una extranjera a mi oficina y me dice que se casó con un ciudadano americano, que estuvieron casados por más de tres años, que se habían divorciado por diferencias irreconciliables, y que la habían citado para la entrevista sobre el ajuste de status. Ella me aseguró que se habían casado de buena fé, que vivieron juntos como marido y mujer, y que lo podía probar mediante documentos y testigos. Yo evalué el caso a base de la evidencia ofrecida e hice mi análisis legal. Determiné que debido a que habían estado casados por más de tres años y que se podía corroborar que era un matrimonio de buena fé, procedía solicitar una exención de matrimonio (“marriage waiver”). Yo accedí a la representación legal y a comparecer a la entrevista en Tampa junto con la cliente con el propósito de solicitar la exención.

                 Lo trágico del caso es que la cliente me ocultó la verdad antes de la entrevista. La realidad era que la cliente y su compañero, ambos extranjeros, se casaron con ciudadanos americanos por conveniencia con el propósito de obtener la residencia permanente (“sham marriage”). Las cuatro personas envueltas vivieron juntas en una residencia y mi cliente antes de divorciarse salió embarazada con una hija de su compañero la cual nació dos meses después de que ella se divorciara de su “esposo” y el compañero reconoció a la niña en el certificado de nacimiento. Todo esto yo lo desconocía y, de hecho, una de las declaraciones juradas para apoyar la exención fue suscrita por la “esposa” del compañero de mi cliente, quien ya para esta fecha había obtenido su residencia permanente y se había divorciado de su “esposa.”

                 Así las cosas, acudimos a la entrevista en donde yo anuncié que mi cliente iba a solicitar la exención y producimos la sentencia de divorcio. El oficial examinador durante la entrevista tenía acceso a través del Internet a los récords de la división de licencias de conducir y del registro demográfico de Florida. El oficial pudo corroborar durante la entrevista que el compañero de mi cliente había reconocido a su hija y por las direcciones en el registro de licencias de conducir que los cuatro habían vivido juntos en la misma dirección. El oficial no tan solo rehusó conceder la exención sino que nos informó que iba a iniciar una investigación de fraude no tan solo contra mi cliente y su “ex – esposo” sino también contra su compañero que ya había obtenido la residencia permanente y su”ex – esposa” y mandó a buscar los expedientes. Si mi cliente hubiese acudido sin abogado probablemente la hubiesen detenido y le incautaran el pasaporte durante la entrevista.

                 Menos mal que antes de la entrevista yo le advertí que le iban a tomar juramento y que no podía mentir so pena de perjurio. Si no le hubiese advertido probablemente hubiera dicho que no tenía una hija reconocida por su compañero, información la cual el oficial la obtuvo a través del Internet. Pero lo peor del caso es que mi cliente inadvertidamente abrió una caja de Pandora, pues debido a su comparecencia a la entrevista el servicio abrió una investigación que incluye a su compañero que ya tenía su residencia permanente.

                 Si la cliente me hubiera dicho la verdad desde el principio, yo le hubiera recomendado que abandonara el caso. Las consecuencias de no ser cándida conmigo incluyen una posible deportación contra ella y su compañero y cárcel y/o multa para los ciudadanos americanos envueltos en este asunto.

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