¿Se esfumó el Gran Pacto de la reforma migratoria? Reforma de Inmigracion parte I

¿Se esfumó el Gran Pacto de la reforma migratoria?

 POR: Ricardo Skerrett

 Miembro, Asociación Americana de Abogados de Inmigración

www.ricardoskerrettimmigration.com

En la última edición de Gaceta Tropical escribí lo siguiente sobre este tema de importancia crítica para millones de personas:

“Debido a que hay mucho que perder y poco que ganar que el Presidente ha expresado públicamente su ansiedad por firmar el acuerdo en ley rápidamente. La estrategia es, como decimos en Puerto Rico, pasarle el rolo al proyecto (“steamrolling”): conducir el proyecto a través del proceso legislativo lo más rápido posible limitando el tiempo de debate y minimizando las oportunidades para enmendarlo y alterarlo. Mientras más se debate el proyecto más oportunidad hay para enmendarlo o descarrilarlo y más aumenta la intensidad de la oposición.”

                 Para la desdicha de todos lo que anhelaban la aprobación del proyecto de reforma migratoria, esto fue lo que ocurrió: al proyecto se le acabó el tiempo. El proyecto tuvo que ser engavetado al no haber suficientes votos en el Senado para cerrar el debate y llevar el proyecto a votación en el pleno del Senado.

                 Las campanas de la muerte del proyecto comenzaron a sonar cuando los impulsadores del proyecto no lograron finalizar el debate y llevar el proyecto a votación antes del receso legislativo de Memorial Day. El portavoz de la mayoría en el Senado, Harry Reid, quien controla el calendario legislativo del Senado, no tuvo otra alternativa que otorgar dos semanas adicionales para deliberar el proyecto debido a la oposición que el Gran Pacto generó.

                 El Gran Pacto sobrevivió intacto hasta lo último de las deliberaciones: los que apoyaban mantener la integridad del compromiso inicial lograron derrotar varias enmiendas que hubiesen desvirtuado la reforma. Sin embargo, durante los últimos dos días de debate el proyecto recibió dos golpes mortales: se aprobaron dos enmiendas, la primera para reducir el programa de trabajadores temporeros a la mitad (de 800,000 permisos a 400,000), y la segunda para eliminar el programa en cinco años.

                 El calendario legislativo es muy estricto debido al número de piezas legislativas que se tienen que aprobar o rechazar antes de concluya cada sesión, y los distintos asuntos a ser considerados compiten por este tiempo. El calendario ya se había extendido por dos semanas adicionales para el debate del Gran Pacto: no había manera de extenderlo una vez más. Había que cerrar el debate el 7 de junio para llevarlo a votación en pleno  el viernes 8 de junio.

                 La votación en contra de cerrar el debate o de clausura fue mayormente a través de líneas partidistas: la gran mayoría de los Senadores republicanos votaron en contra, 15 votos menos de los 60 necesarios para cerrar el debate y llevarlo a votación. Al no poder cerrar el debate, la mayoría demócrata no tuvo otra alternativa que retirar la medida y continuar con la agenda legislativa. La reforma fue engavetada, es un paciente moribundo con suero. De todas maneras, el proyecto ya había sido debilitado con las enmiendas y es muy dudoso que hubiese sido aprobado en el pleno.

                 Este fracaso denota la debilidad política del presidente Bush. Como dijo el portavoz Demócrata Harry Reid, “este es el proyecto del presidente…Esto no lo podemos resolver solos. Necesitamos ayuda.” Bush no pudo ni tan siquiera obtener el respaldo de su propio partido en el Senado. Se ha convertido en lo que políticamente se denomina un Presidente “lame duck” (inútil).

                 En cuanto a la posibilidad de la aprobación de una reforma migratoria, no creo que exista voluntad o inclinación política para volver a considerar este asunto por ahora.

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