DERECHOS, PRIVILEGIOS Y RESPONSABILIDADES DE LA CIUDADANIA AMERICANA

DERECHOS, PRIVILEGIOS Y RESPONSABILIDADES DE LA CIUDADANIA AMERICANA

 POR: Ricardo Skerrett

 Miembro, Asociación Americana de Abogados de Inmigración

 www.ricardoskerrettimmigration.com

La importancia de la ciudadanía americana no se puede subestimar. Nos otorga el derecho de votar, ser miembros de jurados en juicios civiles y criminales, y de participar plenamente en el proceso democrático de este país. La ciudadanía también otorga ciertas ventajas contributivas y derecho a beneficios públicos que no están disponibles a personas que no son ciudadanos. La ciudadanía ofrece la oportunidad para que auspiciemos ciertos miembros de nuestras familias para que obtengan la residencia permanente en los EE.UU. Para aquellos que son convictos de ciertos delitos graves, la ciudadanía es lo único que impide la deportación a sus países de origen. Mientras que para los que nacemos en este país los privilegios, derechos y responsabilidades de la ciudadanía los tomamos por sentado, para muchos ciudadanos nuevos la ciudadanía representa un nuevo comienzo y tiene un gran significado.

                 Advenir a ser ciudadano americano ofrece muchos beneficios prácticos así como ventajas intangibles. Sin embargo, antes de hacer un análisis sobre los requisitos para obtener la ciudadanía, es importante señalar que existen ciertos riesgos inherentes a la naturalización, que es el proceso legal mediante el cual un extranjero obtiene la ciudadanía americana. Una solicitud de naturalización expone a un extranjero a ser investigado, el cual podría poner en peligro su status de inmigración y podría conllevar una deportación. Este riesgo se debe sopesar con los beneficios de advenir a ser un ciudadano naturalizado.

                 Algunas personas son ciudadanos por concepto de nacimiento o por ley, otros advienen a ser ciudadanos a través del proceso legal conocido como naturalización. Por ejemplo, toda persona que nazca en el exterior pero que ambos padres sean ciudadanos es ciudadana por concepto de nacimiento. Otras personas advienen a ser ciudadanos por ley, como los niños que automáticamente se consideran ciudadanos cuando sus padres se naturalizan. Otras personas pueden obtener la ciudadanía a través del proceso de naturalización, el cual requiere que se presente una solicitud a esos efectos y que se cumplan con ciertos requisitos estatutarios. Por nacimiento, al amparo de la enmienda 14 de la constitución americana todas las personas nacidas en EE.UU. son ciudadanos. Esto incluye todos los estados de la unión, Puerto Rico y las  Islas Vírgenes americanas. Para los que nacen en el exterior, como dijimos anteriormente si ambos padres son ciudadanos. Si uno sólo de los padres es ciudadano, depende de cual padre y si el nacimiento ocurre dentro o fuera de matrimonio. Los ciudadanos que nacen en el extranjero se tienen que registrar en el consulado americano correspondiente en el exterior.

El proceso de naturalización es administrado por el Servicio de Inmigración (“USCIS” por sus siglas en inglés). La juramentación de ciudadanía, el acto final en este proceso que formaliza la adquisición de la ciudadanía, puede ser administrado por un juez federal o estatal o por un funcionario del CIS.

                 Estos son los requisitos sustantivos para que una persona sea elegible para solicitar naturalización:

Tener 18 años de edad. Las excepciones son menores que por lo menos uno de sus padres es ciudadano y personas que han servido honorablemente en las fuerzas armadas de los EE.UU. durante conflictos armados;

Estar admitido para residencia permanente;

Tener cinco años de residencia continua como residente legal permanente en los EE.UU. Para los cónyuges de ciudadanos el período se reduce a tres años siempre y cuando hayan vivido juntos como marido y mujer por tres años hasta el momento de la juramentación. Residencia continua se define como residencia sin interrupciones significantes, o ausencias que no se extiendan por más de 6 meses;

Presencia física en los EE.UU. por lo menos por la mitad del período de cinco o tres años, lo cual se define como 30 meses de presencia física en los casos de cinco años o 18 meses en casos de cónyuges.

Haber residido por lo menos tres meses en el distrito en donde se radica la solicitud;

Ser una persona de buen carácter moral, que cree en los principios esbozados en la constitución americana y que cumplirá con las leyes de los EE.UU. La ley define como la ausencia de buen carácter moral borrachos habituales, personas con arrestos y convicciones de ciertos delitos graves, jugadores profesionales, personas con una o más convicciones por juego ilegal, personas que han estado encarceladas por más de 180 días, y personas que han ofrecido falso testimonio. El buen carácter moral se tiene que evidenciar durante el período de cinco o tres años de calificación, aunque el Servicio puede tomar en consideración conducta anterior para denegar una petición;

Demostrar un conocimiento básico del idioma inglés;

Demostrar conocimientos básicos de la historia y ordenamiento gubernamental de los EE.UU.;

Tomar el juramento de fidelidad hacia los EE.UU.

La ley también contiene ciertos estatutos para que ciertas personas puedan naturalizarse si se cumplen ciertas circunstancias extraordinarias. Por ejemplo, la ley permite que los cónyuges casados con residentes legales permanentes o ciudadanos americanos, incluyendo también los hijos, que hayan sido víctimas de violencia doméstica puedan solicitar la naturalización a partir de tres años de obtener la residencia permanente.

This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.