CRÍTICAS Y COMENTARIOS SOBRE EL PROCESO DE ASILO POLITICO- PARTE X

CRÍTICAS Y COMENTARIOS SOBRE EL PROCESO DE ASILO POLITICO- PARTE X

 POR: Ricardo Skerrett

          Miembro, Asociación Americana de Abogados de Inmigración

          www.ricardoskerrettimmigration.com

 Jueces apelativos de los circuitos federales a través de toda la nación han repetidamente criticado fuertemente a jueces de inmigración por lo que se ha descrito como un patrón de decisiones prejuiciadas e incoherentes en casos de asilo político.

                 En una decisión de noviembre pasado, el juez federal apelativo Richard A. Posner en Chicago, quien es conservador, concluyó que “la adjudicación de estos casos a nivel administrativo ha decaído a un nivel por debajo de los criterios mínimos de justicia.”

                 De la misma forma, la corte de apelaciones federal de Philadelphia ha dicho que ha tenido que regañar en varias ocasiones a jueces de inmigración por sus comentarios “humillantes y a destiempo.” Citando casos a través de la nación, la corte describió en una opinión un “patrón inquietante” de conducta impropia en decisiones de jueces de inmigración que han deportado individuos a países en donde sufrirían persecución. El juez de apelaciones federal Julio M. Fuentes en dicha opinión dijo “el tono, el tenor, la falta de coherencia y el sarcasmo de la juez de inmigración Annie S. Garay son más apropiados para una corte de televisión que para un procedimiento judicial federal.”

                 En ese caso, la juez Garay ordenó la deportación de un nacional de China cuya esposa había sido esterilizada en contra de su voluntad. En otro caso de un guatemalteco en San Francisco, la juez federal de apelaciones Martha S. Berzon dijo que la decisión del juez de inmigración Nathan W. Gordon era “literalmente incomprensible,” “incoherente,” y no se podía “descifrar.” La juez de apelaciones ordenó la celebración de otra vista.

                 Este problema con decisiones de jueces de inmigración en casos de asilo fue objeto de un artículo publicado en el periódico The New York Times este pasado 26 de diciembre del 2005. El problema no ha sido resuelto, es complejo, tiene varias causas, atribuibles algunas al sistema, otras a los jueces, y otras a los propios solicitantes de asilo. A continuación un desglose de las causas principales de este problema:

Existen únicamente 215 jueces de inmigración a través de toda la nación, que manejan más de 300,000 casos cada año. Muchos jueces tienen más de mil casos en sus calendarios y tienen que decidir por lo menos 4 casos diarios. En la frontera en Texas, el número aumenta a diez decisiones diarias. Mientras que las apelaciones en casos de asilo han incrementado de un 3% del total de apelaciones federales en el 2001 a 17% el año pasado, la realidad es que el gobierno gana más del 90% de los casos en apelación. Al aumentar el número de apelaciones a nivel de circuito, aumenta el escrutinio por parte de los jueces apelativos, aún cuando en apelación se ve una fracción de estos casos, y de estos una porción aún menor da lugar a críticas. Aunque hay que reconocer que la mayoría de los casos decididos en base a los méritos son conforme a derecho, la realidad es que existe un patrón de mal uso de autoridad por parte de algunos jueces de inmigración y el sistema actual es inadecuado para manejar el número de casos. Muchos de estos jueces no están cualificados y/o no trabajan bajo condiciones óptimas. A manera de ejemplo, el tribunal de apelaciones federal ha dicho que la falta de familiaridad con las culturas de otros países es sumamente preocupante.

A contrario sensu, hay que reconocer que el sistema ha sido inundado por peticiones de asilo frívolas o sin prueba suficiente para prevalecer. Una petición de asilo se considera un remedio de última instancia, y no debe ser utilizado con el propósito de permanecer en este país si existen otras alternativas. Los casos de asilo son difíciles de probar, y por lo tanto, hay que tener evidencia corroborativa, testimonio pericial y hay que presentar documentación al día sobre las condiciones en el país en cuestión. Como decía un profesor de derecho mío, “los casos se ganan con la prueba.” Los hechos que dan base a persecución tienen que ser creíbles y no pueden ser remotos en tiempo. La práctica de radicar una solicitud de asilo para obtener un permiso de trabajo o para poder permanecer en este país no teniendo fundamentos para pedir asilo ha causado que el sistema se aglutine y los oficiales de asilo y jueces de inmigración se inmunicen y no sean receptivos a peticionas de asilo que sí tienen mérito.

Con este artículo finalizo esta serie sobre asilo político. Por la presente me despido de mis lectores hasta la edición del 20 de junio del 2006.

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